La nave Cassini, de la NASA, ha estado cambiando los libros de texto desde hace 12 años. En todo ese tiempo ha investigado la gravedad, la atmósfera y la superficie de Saturno,
y ha recorrido sus curiosos anillos y sus lunas; incluyendo a Encélado y
a Titán, dos de los potenciales objetivos donde buscar vida extraterrestre
en el Sistema Solar. Gracias a ella, los datos vagos y las imágenes
difusas han sido sustituidas ahora por impresionantes imágenes y vastos
catálogos de datos.Pero todo llega a su final. El combustible de los cohetes que permiten maniobrar la nave se está agotando, así que los científicos deben acabar la odisea de Cassini, puesto que la normativa les obliga a poner punto y final a las transmisiones para que no siga ocupando su banda de radiofrecuencias. Al igual que ócurrira próximamente con la misión rosetta
, los ingenieros tratarán de aprovechar el último aliento de su querida nave antes de destruirla.
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